| Un Médium como su denominación indica, es un “mediador”, una persona sensitiva capaz de percibir grandes niveles de información extrasensorial al parecer proveniente de las entidades del astral próximo que nos rodean, de forma que llega a colaborar en esta comunicación como un “puente o un contacto” “intermedio” entre ciertos tipos de canalizaciones entre los dos mundos, el físico y el invisible. Según el espiritismo de Allan Kardek, no es suficiente ser capaz de “ver fantasmas” –dicho de forma muy coloquial- para poder hacer lo que algunas personas imprudentes –que no conocen lo suficiente el mundo espiritual-, hacen alegremente. Ayudar cuando no se sabe ayudar. Algunas personas creen que porque tienen la capacidad de percibir un nivel mas, ya por eso se vuelven “sabias” y “grandes maestros” de repente, e intentan dar consejos a las almas en pena para que “encuentren la luz. Las cosas no son así desde un punto de vista estrictamente espiritistas. El médium debe ser una persona sencilla, con conocimiento y sabiduría de la vida que intente –en la medida de lo posible y con sus imperfecciones inevitables-, aplicarse al máximo los consejos que va a dar a los demás. El médium es como el maestro que debe dar el consejo más correcto para mejorar la vida del alumno. Sin embargo, no podemos transmitir lo que no somos. No podemos dar consejos con inseguridad, que no nos aplicamos o en los que nos cuesta creer. Y mucho menos a una entidad que tiene el poder de leernos como si tuviera un detector de rayos x y saber inmediatamente si le estamos mintiendo o no. (Por este motivo muchos mediums novatos tienen problemas con las entidades con las que contactan)
Las entidades espirituales “sintonizan” directamente con el médium y captan si esta persona esta capacitada para poder orientarles con amor, discernimiento o sentido común porque intenta aplicarse las cosas que a ellos les aconseja o no. Si el consejero humano les dice –por ejemplo- a las entidades que deben perdonar se a si mismas o superar un apego, la entidad con la que haya comunicación en ese instante leerá al médium en su interior y sentirá si tiene la fuerza suficiente, la convicción, la energía y el equilibrio para darle ese consejo o no.
Si la entidad ve que es así todo estará bien, el médium entonces actuara como un terapeuta que ayudara al espíritu confundido a aceptarse, a perdonarse, a dejar atrás el pasado y a ser capaz de abandonar algunos apegos ahora innecesarios, le enseñara a integrar lo valioso de su experiencia cuando tenia figura humana y le ayudara con cariño a pasar a la luz para seguir evolucionando y creciendo.
Como decía Kardek, el buen médium es una persona sabia que ayuda a los fantasmas a dejar de serlo y a continuar evolucionando. Por si alguien no lo ha entendido todavía: No podemos echarnos al agua para salvar a alguien que a cierta distancia de la orilla nos pide ayuda porque se esta ahogando si nosotros no sabemos nadar bien, las buenas intenciones igual no sirven para ayudar a esa persona con problemas. Hay que saber nadar. De igual firma aparte de “captar” información del mundo invisible, el buen médium debe haber sido entrenado a través de sus vivencias en la autentica sabiduría de la escuela de la vida.
Profesor Joan Torrents.
Ver:
Fantasmas de los vivos (I) La Infestación energética
Fantasmas de los muertos (II) Las Presencias
Fantasmas de los muertos (III) El Alma en pena. |