| Una casa puede quedar impregnada por las tensiones emotivas generadas por sus habitantes, Las penas y las alegrías, las ilusiones y los desengaños, las pasiones y desesperanzas no resueltas, la euforia desorbitada y los trances agónicos, todas las emociones humanas pueden quedar literalmente "grabados" en ese lugar a través del tiempo ¿Quién no ha tenido alguna vez la sensación al entrar en una casa y notar un ambiente extrañamente "cargado", o haya notado esa sensación de agobio o malestar sin que aparentemente, haya alguna causa externa que pueda justificar esa sensación? Puede que entremos invitados a cenar en la casa de unos amigos que tienen una actitud dicharachera y amigable con nosotros y que el entorno sea de un excelente buen gusto, pero que al mismo tiempo –sin que haya motivos aparente lógicos por observación n para ello.- sintamos que podría cortarse el ambiente “con un cuchillo” porque sentimos que en la “atmósfera” algo “no esta bien”. ¿Por qué sucede esto?
Para intentar buscar una explicación inteligente acudiremos a la teoría de la “impregnación” energética que hoy por hoy, es la que nos resulta más sugestiva y útil para explicar este tipo de anécdotas... Propone que todos nosotros, de una manera completamente inconsciente, dejamos algo de nuestro campo energético en el ambiente en el que vivimos y trabajamos, Cuando este proceso es lento y pausado va acumulándose con el paso de los años, cuando en un lugar dejamos grabadas día a día nuestras penas, esperanzas, ilusiones, motivaciones, frustraciones o desencuentros, a esto, en la moderna Parapsicología se le llama “infestación”... Cuando este proceso es rápido, incluso diríamos que violento, aconteciendo de manera súbita y repentina a consecuencia de una gran carga psíquica y emocional, estas mismas tendencias en la investigación parapsicológica lo denominan “impregnación”. Una muerte violenta por asesinato seria un trágico ejemplo de una posible impregnación, o quizás la larga agonía de una enfermedad incurable podría ser otro.
Pero volvamos a la “infestación”, Todos hemos vivido sensaciones que nos demuestran que tenemos la capacidad –en más ocasiones de las que nos gustaría- de poder percibir. A todos nos ha sucedido en alguna ocasión en la vida que nos hemos sentado al lado de alguien en una reunión de trabajo o de familia, y aunque la persona estaba en una postura amigable, hemos sentido una forma de “energía” que nos resultaba violenta y nos repelía de ella. Hemos captado parte de su fantasma también llamado “Aura”. (Ver articulo “El Aura Humana”)
Profesor Joan Torrents.
Ver:
Fantasmas de los muertos (II) La Presencia
Fantasmas de los muertos (III) El Alma en pena.
Fantasmas de los muertos (IV) Los Mediums |