La autodefensa psÃquica es el arte de defendernos mentalmente de los vampiros energéticos y de las personas emocionalmente destructivas que nos rodean, como por ejemplo chantajistas emocionales, que son reflejos de individuos con un gran componente de inseguridad e indecisión a nivel personal. La defensa psÃquica correcta es la consciencia de lo mucho que tu vales para que comiences a actuar con decisión y firmeza mentalmente para impedir que nadie “entre” en tu vida a través de tus pensamientos.
Algunas supersticiones
Pasar por debajo de una escalera trae mala suerte
Esta superstición cuenta que pasar por debajo de una escalera da mala suerte, hasta el punto que uno elimina toda la posibilidad de casarse durante ese año. Es decir, si alguien, por despiste o intencionadamente por debajo de una, según esto le acabarÃa de caer un maldición de desgracia.
Esta superstición es muy extensa y existen numeroso métodos para librarse de ella, según los creyentes en la misma, como por ejemplo, cruzar los dedos hasta ver un perro, escupir tres veces a través de los escalones o una vez por encima del hombro derecho, escupir en el zapato y continuar el camino sin volverse hasta que la saliva esté seca. Por inverosÃmil que parezca, esta superstición no acaba aquà sino que hay personas que incluso evitan coger un objeto a través de los peldaños, pararse en un escalón impar y tantas otras cosas, como escoger escaleras con números impares, saltarse un escalón al subirla para conseguir buena fortuna.
No obstante, el verdadero origen de esta superstición va Ãntimamente ligado al sÃmbolo cristiano de la SantÃsima Trinidad.
Romper un espejo trae siete años de mala suerte
Conocida y terrible superstición que rebela que al romper un espejo la persona en cuestión atrae siete años de mala suerte de forma completamente gratuita. Esta creencia es común en todo Occidente cristiano y se sitúa entre las supersticiones más citadas y temidas de hoy dÃa.
Esta superstición tiene un origen mágico ligado a la asociación del espejo y el alma, para la cual se hace necesario analizarla en profundidad para llegar a la conclusión de si es o no real esta superstición.
¿La oración es agradable a Dios?
La semana anterior vimos que una oración debe ser hecha con intención. Profundicemos esta semana de nuevo en este hecho según las enseñanzas de la doctrina espiritista. Asà esta escrito en “el libro de los espÃritus” de Allan Kardec:
¿La oración es agradable a Dios?
“Lo es cuando la dicta el corazón porque todo para él se reduce a la intención, y la oración que sale del corazón es preferible a la que puede leerse, por bella que sea, si se lee más con los labios que con el pensamiento.
La oración es agradable a Dios cuando es hecha con fe, fervor y sinceridad; sin embargo, no creáis que le conmueve la del hombre vano, orgulloso y egoÃsta, a menos que no constituya un acto de sincero arrepentimiento y de verdadera humildad. ”
Vista esta enseñanza, haganse esta pregunta: ¿vale la pena entonces hacer rezos escritos por otros, oraciones ya pensadas por terceros?
Reflexionemos un poco sobre ello. En primer lugar, hay oraciones escritas que en sà ya son una enseñanza, son bellas y permiten hacer reflexiones profundas sobre las mismas, por lo que en este aspecto son positivas. Reflexionar sobre las palabras de los sabios, intentar entender y actuar acorde a ello es algo positivo.
Por otra parte, si una persona se esfuerza a diario en ejercer la oración con la intención de acercarse a Dios, su intención de acercarse a Dios ya es de por sà una oración que seguro tendrá respuesta, como bien se ha dicho: “todo para él se reduce a la intención”.
De este pequeño análisis podemos ya prevenir que al rezar, uno debe ser muy consciente de cuál es su verdadera intención, porque a Dios no se le puede engañar con palabras, pero un hombre si puede mentirse a sà mismo y rezar con unas palabras teniendo una intención completamente opuesta a lo que dice. AsÃ, uno puede mentirse y creer que pide que se haga un bien pero en realidad tener una intención corrupta y digna de castigo albergada ocultamente en su interior. Es por ello que se hace notar en el libro de los espÃritus que la oración debe ser sincera.
Por tanto, para poder rezar consecuentemente, uno debe conocerse a sà mismo y mantener unos actos acorde con aquello por lo que reza, debemos ser Ãntegros en nuestro pensar, en nuestro sentir y en nuestro rezar.
De esta forma, y a modo de una primera conclusión rápida y poco profunda sobre la pregunta, ¿vale la pena entonces hacer rezos escritos por otros?, podemos responder que si vale la pena siempre y cuando nuestros actos y forma de hacer estén acorde a dichas oraciones.
Sin duda, hay mucho más que decir en todo ello pues es un tema realmente fascinante y profundo, pero el propósito de este pequeño artÃculo no es exponer todos los detalles de forma exhaustiva, sino el de dar una serie de preguntas y reflexiones para que el lector piense y vaya integrando enseñanzas en si mismo poco a poco. Esperemos pues, que lo escrito le valga por lo menos, para reflexionar un poco más sobre si mismo, volveremos con este tema en artÃculos posteriores.
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